La inteligencia artificial (IA) está marcando un punto de inflexión en la industria azucarera, al convertirse en una aliada estratégica para mejorar la eficiencia energética, optimizar cultivos y avanzar hacia una producción más sostenible. Un reciente estudio publicado en la revista Latin American Developments in Energy Engineering documenta cómo la IA ha comenzado a transformar diferentes eslabones de la cadena de producción del azúcar, desde el monitoreo en tiempo real de plantas industriales hasta la gestión agrícola de la caña.
El análisis revisó 125 artículos científicos indexados en Scopus, revelando un crecimiento sostenido de las investigaciones sobre IA aplicada al sector azucarero, con un aumento del 3.93% en la producción académica entre 1969 y 2023. Países como Australia, Brasil, India, China y Estados Unidos lideran esta tendencia, con importantes aportes en áreas de innovación tecnológicay sustentabilidad..
Uno de los principales aportes de la inteligencia artificial se encuentra en las plantas procesadoras, donde sensores conectados permiten supervisar en tiempo real variables como temperatura, humedad, presión y consumo energético. Los sistemas de IA procesan estos datos para ajustar automáticamente los parámetros de operación, lo que reduce el desperdicio y mejora significativamente la eficiencia.
En el campo, las aplicaciones no son menos disruptivas. La llamada agricultura de precisión, potenciada por IA, permite a los cañicultores tomar decisiones informadas sobre riego, fertilización y control de plagas. Mediante sensores, drones y cámaras, se recopila información que luego es analizada para anticipar enfermedades en los cultivos, identificar áreas críticas y actuar con rapidez. Esto se traduce en ahorros importantes y mejores rendimientos por hectárea.
El uso de inteligencia artificial también ha revolucionado el riego agrícola. Gracias a sistemas inteligentes, ahora es posible determinar con exactitud cuándo y cuánta agua necesita cada zona del cultivo. Esto no solo optimiza el uso de un recurso clave como el agua, sino que también contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, particularmente el ODS 9, relacionado con infraestructura resiliente e innovación tecnológica.
Los expertos también subrayan un efecto social positivo: la tecnología puede desempeñar un rol clave en atraer a las nuevas generaciones hacia el campo. La modernización del sector agrícola, tradicionalmente visto como poco tecnológico, abre nuevas oportunidades profesionales y revaloriza el trabajo rural con herramientas de vanguardia.
La investigación también destaca el dinamismo de esta área: el 88% de los autores analizados son investigadores transitorios, lo que indica un ecosistema en constante renovación. Revistas especializadas y autores como Attard, Everingham, Meng y Sexton, con múltiples publicaciones, han sido clave en el avance del conocimiento.
Todo indica que la inteligencia artificial no es una promesa futura, sino una herramienta actual que está redefiniendo las reglas del juego en la agroindustria azucarera. Quienes logren adoptarla con visión estratégica no solo mejorarán su competitividad, sino que también contribuirán a una agricultura más sostenible, rentable y resiliente.
Información tomada de Revistas Científicas CUC y Procaña.org

