Por Isaac Obando
A menudo subestimamos cuánto pueden enseñarnos los grandes líderes deportivos sobre gestión de equipos en entornos empresariales. Las recientes declaraciones de Luis Enrique, entrenador del equipo francés PSG, sobre el jugador Ousmane Dembélé, ofrecen una poderosa lección sobre liderazgo, confianza y cómo construir equipos capaces de ir más allá de los límites esperados.
Lo interesante es que sus palabras resuenan profundamente en el mundo corporativo, especialmente en áreas como tecnología y ventas, donde el rendimiento y la cultura del equipo son determinantes para el éxito.
«Dembélé siempre ha sido un fenómeno. Lo que pasa es que tuve que ir ahondando para poder conseguir su mejor versión».
Este enfoque encarna uno de los principios más importantes del liderazgo moderno en empresas tecnológicas: el talento ya está ahí, lo esencial es saber descubrirlo y nutrirlo. Un buen líder de ventas o tecnología no se conforma con los resultados inmediatos, sino que se involucra en el desarrollo humano de su equipo. Tiene la visión para ver lo que otros no ven aún.
En startups, empresas SaaS o departamentos de ventas, muchas veces un perfil técnico o comercial no rinde al máximo no por falta de capacidad, sino por falta de contexto, guía o confianza. Aquí, el papel del líder no es controlar, sino crear un entorno donde las personas puedan alcanzar su mejor versión.
«Es un líder, pero no uno desde la palabra, sino desde el ejemplo.»
Esta afirmación es aún más relevante en el entorno digital actual, donde el liderazgo efectivo se basa más en la coherencia y la acción diaria que en grandes discursos.
¿De qué sirve un líder que habla de innovación pero se resiste al cambio? ¿O que exige compromiso, pero llega tarde a las reuniones?
En equipos de tecnología y ventas, donde el ritmo es vertiginoso, el mejor liderazgo es el que se gana con hechos. Un jefe de producto que escucha activamente al cliente.
Un vendedor que colabora con soporte para resolver un caso difícil. Un CTO que se sienta con el equipo a resolver un bug. Esos son los gestos que construyen confianza y cultura.
«¿Has visto cómo ha presionado hoy? Dime un G en Europa que presiona de esa manera.»
Este elogio al esfuerzo invisible tiene un paralelismo claro: los resultados no nacen solo de lo que se ve, sino de lo que se hace cuando nadie está mirando. puede ser la persistencia silenciosa tras diez seguimientos. En tecnología, la depuración minuciosa de código a medianoche. No se premia solo el «gol» (la venta o el lanzamiento de un producto), sino el proceso de trabajo, la presión constante, la responsabilidad personal.
«Cuando uno presiona así siendo un líder, el resto solo tiene que seguirlo.»
Aquí está el corazón del mensaje: la actitud de un líder marca el ritmo del equipo. Si un líder de ventas asume la responsabilidad de los errores, el equipo aprenderá a no esconderlos. Si un CTO se ensucia las manos en producción cuando hay problemas, todos aprenderán que nadie está por encima del trabajo.
Luis Enrique no solo habló de fútbol, sino de cómo desbloquear el potencial de las personas con liderazgo basado en la confianza y el ejemplo. En un sector como tecnología o ventas, donde el cambio es constante, los equipos necesitan líderes que no se limiten a dar órdenes, sino que actúen como faros de compromiso y consistencia.
Porque en realidad, el liderazgo más efectivo no es el que más habla, sino el que más hace. Y cuando ese liderazgo se convierte en cultura, lo demás fluye: la innovación, las ventas, el crecimiento.
Crear equipos que inspiran, no que temen
Luis Enrique no solo habló de fútbol, sino de cómo desbloquear el potencial de las personas con liderazgo basado en la confianza y el ejemplo. En un sector como tecnología o ventas, donde el cambio es constante, los equipos necesitan líderes que no se limiten a dar órdenes, sino que actúen como faros de compromiso y consistencia.
Porque en realidad, el liderazgo más efectivo no es el que más habla, sino el que más hace. Y cuando ese liderazgo se convierte en cultura, lo demás fluye: la innovación, las ventas, el crecimiento.
En Arkkosoft, este tipo de liderazgo no es solo inspiración: es práctica diaria. Creemos que el verdadero potencial de nuestros equipos emerge cuando los líderes se involucran activamente, no desde la autoridad, sino desde la colaboración. Cuando un líder técnico baja a resolver un incidente, o un gerente comercial acompaña una llamada difícil, el mensaje es claro: todos remamos en la misma dirección.

